La Analogía del Atomo y el Hombre

Presentador:
—Hola, buenas tardes, saludos cordiales, estamos en esta «Proyección 2000». Como es habitual, contamos aquí, en el estudio, con la presencia de José Tarrazó, que nos va a continuar hablando de lo que es esa analogía; analogía que existe entre el átomo y el hombre. Antes de entrar en materia, antes de entrar en cuestión, vamos a decirles que este programa, como es cosa lógica, va a coger vacaciones, por otro lado, pienso que, merecidas, hasta el mes de septiembre, y será precisamente en este mes cuando continuaremos con estas conversaciones.
»Pepe, buenas tardes.
José Tarrazó:
—Muy buenas tardes.
Presentador:
—Como decía al principio, nos hemos quedado a mitad de camino entre esa analogía entre el átomo y el hombre. Pienso que hoy es una oportunidad más que importante para poder desarrollarlo de una forma más amplia, no sé si a lo largo del programa va a haber tiempo de comentar todo lo que este último año hemos ido comentando y, ante todo, qué punto de vista, también cómo ha recabado de una forma más importante o ha suscitado un mayor interés por parte de los oyentes; esto, como yo digo, siempre cuando tengamos tiempo. Pero ahora vamos a entrar ya de lleno.
José Tarrazó:
—Vamos a continuar con la temática de la semana pasada. Es una temática amplia, la verdad es que con media hora nos quedamos casi siempre cortos, porque en estos programas vamos hablando y, cuando nos hemos dado cuenta, el reloj ya nos ha fallado en la hora.
»Ustedes escucharían la semana pasada «La analogía del átomo y el hombre». Creo que es un tema científico y a nivel humano muy interesante, y nos quedamos en lo que podríamos llamar las leyes que rigen el átomo y el hombre. Es decir, que por la ley de analogía expresábamos la relación que tiene el átomo y el hombre, el átomo y el sistema solar, y la relación que tiene el átomo y todo lo que vive, puesto que todo está animado a través del átomo.
»El átomo, al igual que el sistema planetario, mantiene el ritmo de las leyes universales, menos el ser humano que hace excepciones en estas leyes puesto que se sale de ellas. Existen unas leyes que son las que rigen, por así decirlo, el destino y el movimiento del átomo, de las constelaciones, y todo lo que conlleva esa vida. Yo había nombrado tres leyes, pero son muchísimas más. Hay tres leyes fundamentales y catorce o quince leyes subsidiarías, pero esto nos llevaría a un desarrollo muy grande de la temática, y vamos a sintetizar esto.
»La 1ª es la ley de economía, es una maravilla cuando vemos que el movimiento del átomo, la vibración del átomo, está basado igual que la ley del hombre. Ya he dicho al principio que somos los únicos que no aprovechamos de esta ley de economía. Es importante esta ley básica que se llama la ley de los polos, que pone en funcionamiento todas las vibraciones del átomo, todas las vibraciones del movimiento estelar, todas las vibraciones de todo aquello que se mueve y tiene su ser en el concepto de que el ser humano, en este planeta, pues, va adquiriendo y va denotando, y creo que esta ley de economía, pues muchas veces... voy a poner un ejemplo.
»El ser humano, estamos constituidos, estamos insertos, incluso, en esta ley. Muchas veces no economizamos. Es decir, que tenemos un caudal de energías muy importante en todos los conceptos, en todos, en todos los cuerpos y en todo aquello que es la vida en la cual nos desarrollamos como seres humanos, y que muchas veces desaprovechamos esta ley de economía. Es decir, si comparamos el despilfarro que existe entre el ser humano, en muchas cosas… si hiciésemos un estudio o un esquema de cómo nos desarrollamos cotidianamente, veríamos que el ser humano no tiene esa capacidad receptiva para poder economizar. Es decir, ya habíamos hablado en un programa de que el ser humano, que tenía esa ley de economía y otras muchas leyes, las estaba despilfarrando, por la sencilla razón de que si nosotros recibimos del cosmos, o del sistema planetario, esta ley, porque estamos insertos en este sistema solar, pues veremos que el ser humano en muchas ocasiones se pasa el tiempo… lo desaprovecha de una manera… no nos damos cuenta. Es decir, que el ser humano tenía que hacer un ordenamiento del trabajo, un ordenamiento del descanso, un ordenamiento de las cosas normalmente del ocio, es decir, etc., etc. Entonces, por eso hemos denominado la analogía del átomo y del hombre. Podríamos pensar que en esta ley de economía seríamos mucho más inteligentes, seríamos más felices si aplicáramos esta ley del cosmos, o del átomo, al hombre. Creo que me he hecho muchas veces esta reflexión. Cuando el hombre tiene un ordenamiento, entonces es cuando el ser humano goza de toda plenitud en todos los actos de la vida.
Presentador:
—A mí, Pepe, se me ocurre un viejo refrán, que «El tiempo es oro», si lo sabes aprovechar. Por ahí podría empezar la cuestión, tú analizas y dices que, efectivamente, esta ley de economía… y yo me pregunto, bueno, que yo he despilfarrado más energía física o quizás todo lo que se puede derivar, ¿cómo podría ser el consumo? Ahí hay un tremendo despilfarro y no sé si tendrá algún tipo de relación, porque digamos que, dentro de nuestro sistema, dentro del movimiento actual que lleva el hombre, pues, automáticamente, digamos que utiliza una inmensa mayoría de cosas de usar y tirar, que es lo que podría decir cuando naturalmente no, no se aprovecha en toda su potencia, no saca el cien por cien del rendimiento que le podría sacar a las cosas. Y esto hace que vuelva a consumir más con la carga importante que lleva en cuanto a energía física que se pierde, efectivamente, tratando de volver a reponer o de volver a construir. Creo que es un círculo vicioso del cual es muy difícil salir.
José Tarrazó:
—Sí.
Presentador:
—Lo importante sería el diferenciar qué es lo más importante, si es este el caso o, igualmente importante, el caso de la energía física y el consumo desorbitado.
José Tarrazó:
—Estamos en una época en la cual se nos incita, se nos bombardea psicológicamente a consumir. Claro que no tenemos un ordenamiento para consumir lo adecuado. Vamos a ver, voy a hacer una comparación: en una casa, un ama de casa, las hay de todas las maneras, las hay que son economizadoras y aprovechan todas las cosas, las aprovechan por supuesto con los medios que tienen hoy para vivir. Por ejemplo, una señora compra hoy unas chuletas y gasta cuatro, y a veces las restantes, o un pollo, o cualquier cosa, y automáticamente lo deshecha. Es decir, si pensáramos que, al economizar, al aprovechar esto que es energía, que es materia y que es algo que nos sirve para vivir. Si pensáramos solamente una cosa, yo me he hecho muchas veces una reflexión y es, cuando una persona ha tirado un bocadillo, yo pienso si estas personas que han tirado el bocadillo se dieran cuenta de que hay países, que hay seres humanos que no tienen que llevarse a la boca ese bocadito. Si lo pensarán, no lo harían. Es decir, infringimos esta ley de economía, y así sucesivamente.
»En cuanto a la parte física, igual, porque vivimos a merced, arrastrados por una serie de formas psicológicas que nos incitan a que el ser humano no viva su propia vida, sino aquella vida que le presentan, porque el consumismo, la manera de desenvolverse los seres humanos en esta era, que es una era preciosa pero muy mal aprovechada, entonces estamos infiriendo esa ley de economía. Y voy a remontarme aquí a que, si el sistema planetario o si los átomos hicieran lo mismo, llegaría un momento en que habría una desintegración de las cosas. Es decir, que es la representación cósmica, o la representación galáctica, o es el conjunto de todas esas vibraciones de átomos que habíamos hablado la semana pasada, tendríamos la misma percepción que esta ley de economía.
»Yo creo que, en muchas ocasiones, llegaríamos, los seres humanos, a una más amplia comprensión, e incluso seríamos más felices, si hubiéramos visto el esfuerzo de otras personas que nos han proporcionado unos determinados elementos para vivir, artículos para vivir, pues habríamos visto cómo estas personas han hallado una respuesta adecuada a esa ley de la fabricación de las cosas. Y esto podríamos alargarlo, pero entonces no tocaríamos el resto de las Leyes.
»La 2ª ley del átomo y del cosmos sería la ley de atracción. La ley de manifestación en el sistema solar y podría llamarse la ley de ajuste y equilibrio. Es curioso como la ley de economía nos lleva a la ley de ajuste y equilibrio. Ya hemos anunciado en lo anterior cómo existiría una mayor distribución, un mayor ajuste y equilibrio, puesto que si no fuese así tanto los átomos y el sistema solar irían a la deriva. Es decir, si abriéramos los ojos hacia el cosmos, y ese cosmos y los planetas de nuestro sistema solar, como las determinadas galaxias, tienen una ley de traslación, un movimiento que es matemático, entonces esto es una ley de economía. Es decir, el átomo, que en profundidad es la representación en todos los niveles de la vida, vemos cómo está haciendo unas funciones allá donde se encuentra, y estamos rodeados de todos estos átomos que son los que hacen que la vida tenga un sentido matemático, que tengan unas formas geométricas. Y creo que esto es bueno que lo aprendamos a través de las antenas, porque así tendremos una mayor apreciación de lo que significa esta situación de la ley de equilibrio y ajuste.
»Es decir que el ser humano, cuando vive equilibradamente, está originando una representación de lo que es el sistema molecular y el sistema de los átomos, y en todas las cosas del sistema planetario y del sistema galáctico es científico y, al mismo tiempo, podríamos decir tan humano y tan científico que cuando nos demos cuenta de que estamos inmersos en leyes, verdaderamente habremos alcanzado un estado superior de las cosas, tendremos un conocimiento de causa de todo aquello que nos rodea. Que yo podría decir en el lenguaje que se usa hoy, que estaríamos verdaderamente alucinados de ver el gran abanico de todas estas leyes y de todo este sistema, tanto humano como planetario.
Presentador:
—Para que nos entendamos, vamos a poner un ejemplo. Digamos que la Tierra tarda en dar sobre su eje una vuelta cada veinticuatro horas, pues bien, si la diera cada dieciséis, automáticamente, pues, ¿por qué no ahorra esa energía? Porque no tiene esa ley de atracción como tú me estás diciendo, quedaría desajustado y desarreglado, pues lo que sucedería es, automáticamente, un desajuste, un desarreglo en todo el reino vegetal, animal, como el mineral. Idénticamente igual podríamos decir que si trescientos cincuenta y cinco días, digamos, que se dividen en esas cuatro estaciones, pues si durante esos trescientos cincuenta y cinco hubiera cinco estaciones, automáticamente todo se vendría abajo, quedaría desajustado y desarreglado.
»Pepe, ¿por qué motivo el hombre es capaz de saltarse a la torera estas leyes tan esenciales? Porque, bueno, si me permites acabar un poco en la anterior ley de economía, podríamos decir que tenemos los ejemplos o tenemos un ejemplo de que un vegetal no consume nada más que lo que necesita, y que idénticamente ocurre igual en el reino animal, cuando se trata de un animal salvaje, o sea, que caza lo necesariamente justo para poder subsistir, y no ante un esfuerzo mayor trata de aglutinar diferentes manjares, o sea, simplemente se dedica a alimentarse con lo que necesita y no hace ningún tipo de despilfarro más. ¿Por qué el hombre, un ser inteligente, por lo menos así nos lo presentan, no es capaz de entender todo esto y por qué ese desbarajuste?
José Tarrazó:
—Es una buena pregunta, y yo diría que el problema del hombre en este desajuste y de este desaforo de las cosas, es porque la personalidad... voy a hablar muy someramente de la personalidad superior, no de la personal, no de esa personalidad de bajos instintos, sino de la personalidad superior, que está por encima de la mente. Porque el problema que tenemos los seres humanos es que la mente es traicionera, es decir, cuando el hombre usa la mente racionalmente, piensa racionalmente y vive racionalmente, está en parte dentro de esta ley de ajuste y equilibrio. Los reinos vegetal, mineral y animal, los cuales tú has nombrado, están siguiendo matemáticamente las leyes del átomo, las leyes de armonía, la ley de atracción y manifestación. Gracias a estos reinos no ocurre. Es decir, vamos a poner un ejemplo que estamos viviendo estos días, ¿por qué el hombre es capaz de incendiar los montes? Es decir, es una mala intencionalidad, es decir, un monte no sería capaz, por su propia ley de vida, de incendiarse. Es decir, los elementos que hacen que la mano del hombre ataque, bien sea al reino mineral o al reino vegetal, cuando por ejemplo se están substrayendo del planeta cantidades enormes de minerales. O las llamadas piedras preciosas, donde se han necesitado millones de años para que este reino, en un gran conjunto de movimientos de átomos, creara esas maravillas. Entonces, ¿qué pasa? Que hay una gran especulación.
»Cuando se entra dentro de esta especulación resulta que se infringen estas leyes. Es, por ejemplo… en muchos países se está hablando de que hay una carencia de agua, hay que preguntarse que, con el 75,23 % de agua, del elemento líquido del planeta, ¿cómo el hombre ha llegado a este momento desaforado e irracional a usar el agua indebidamente? Es decir, pusimos en su tiempo un ejemplo, cuando una persona se deja el grifo abierto, es decir, esa agua que se está desparramando va a parar a un río, a cualquier sitio. Es decir, que no se está aprovechando. De igual manera en la electricidad, al igual en tantas y tantas energías, como es la combustión de los automóviles. Es decir que un señor está parado en un sitio y deja su automóvil allí en marcha, que si está diez minutos parado está haciendo una economía que revierte en generar a toda la humanidad. El mismo ejemplo podemos poner en el agua que en la electricidad, y tantas energías que usamos indebidamente. No tenemos la racionalidad ni la conciencia para ver que, sin darnos cuenta, estamos desaprovechando, estamos infringiendo estas leyes del átomo, estas leyes que serían de tal magnitud a nivel planetario que no nos haría falta ni el agua ni ninguna otra cosa, en tanto en cuanto gastásemos aquello que nos es necesario para la vida. Es decir, cuando hay un despilfarro en cualquier concepto de la vida del ser humano, en esa parte, la parte animal del hombre se está manifestando a un nivel mucho más bajo que el del reino animal. Es decir, como tú decías antes, el animal come, gasta lo necesario, hace sus funciones biológicas, las necesarias. Y toda la vida de los determinados reinos está inserta dentro de esta ley de equilibrio. El único ser que a veces desequilibra la naturaleza es el ser humano por no tener conciencia de esto. Si tuviésemos conciencia del movimiento de rotación y traslación de los planetas y de todo el sistema solar y de todas las galaxias, automáticamente el ser humano tendría un concepto diferente de vida al que tenemos hasta ahora.
Presentador:
—Además, es curioso lo que nos estabas diciendo, quieres decir que todo esto revierte dentro de esa ley de economía física, porque si hubiésemos ahorrado... Está claro que si una persona tiene que trabajar ocho horas, por decirlo de una forma, para poder pagar todo esto que estamos diciendo aquí, si hubiese ahorrado, si hubiese un ahorro de ese consumo no necesitaríamos ocho, necesitaría seis, por lo tanto, ya está perdiendo dos horas de su esfuerzo físico en pagar ese precio desorbitado del consumo de una forma exagerada.
José Tarrazó:
—Yo diría que hay una cuestión, que es la ley de causación o la ley de causa y efecto, que es una ley química. La ley de causa y efecto opera en todas las formas. Es decir, hemos hablado de cuando se lanza un búmeran, que revierte sobre uno; igual que cuando se lanza una pelota sobre el frontón y revierte. Es decir, que todo revierte. Es decir, que deberíamos tener presente que la ley de causación vista desde unos niveles cósmicos, es la ley que revierte en contra de los seres humanos, porque somos precisamente los seres humanos los que hemos provocado esa situación, y esa ley de causa y efecto es la que origina el noventa por ciento, por no decir el cien por cien, de todos los problemas de orden físico, psicológico e incluso material de la humanidad.
»Es decir, es una de las leyes que deberíamos tener muy presentes. Si yo hago una cosa e infrinjo una ley, estoy provocando, estoy haciendo una reacción química que me va a revertir a la larga sobre mí o sobre aquel ser que está infringiendo esta ley. Y aquí se puede decir que el ser humano pues, si tiene conocimiento de estas cosas, de esta temática, las cuales son muy científicas y las estamos viviendo en cada momento de nuestra vida… si conociéramos, si tomáramos conciencia, esto no quiere decir que no vivamos, ¡ojo! A mayor conocimiento, a mayor concienciación de las leyes de la naturaleza, mayor estimación, pues resulta que se originan grandes trastornos en la sociedad, en el ser humano, en las naciones, en los pueblos, etc., etc.
Presentador:
—Bien, Pepe, perdona que te interrumpa, pero volviendo un poco al tema anterior en tanto en cuanto nos decías algo así, y nos ponías un ejemplo de los incendios de esta pasada semana, pues decíamos que ha azotado a la Comunidad Valenciana, ¿no será por la falta de información?, ¿no será porque no se realizan campañas, instruyendo y ante todo advirtiendo a la población de los efectos que causan, en fin, todo este salvajismo?, ¿cómo es posible que, aun teniendo conocimiento de esto...? Bueno, pues, año tras año, se suceden y, si me apuras, casi, casi de forma más continuada cada año que pasa.
José Tarrazó:
—El ser humano, en muchas ocasiones, es un ser el cual a veces es muy malévolo, es decir, está creando un desajuste y un desequilibrio. Ahí tenemos la comparación de los animales, que no son capaces de eso. Yo he dicho antes que deberíamos tener una concienciación de las cosas. Es decir, hay información, quizás haya intereses, intereses económicos, no voy a entrar en esa temática. No nos da tiempo. Pero las leyes que existen en el código creo que no son lo suficientemente fuertes para penalizar esos desafueros de los seres humanos que encienden un bosque, o que contaminan, o un gran etc.
Presentador:
—Sí, pero mira, incluso, no quiero que se me pase la ocasión de apuntar, no solamente está la devastación del fuego que puede estar provocado pues por una persona particular...
José Tarrazó:
—O no.
Presentador:
—…por no entrar en decir que son intereses económicos y esto ya sería mucho más difícil de comprender. Pero tú, date cuenta, Pepe, que, a pesar de los pesares, las selvas amazónicas están sufriendo día tras día un auténtico descalabro.
José Tarrazó:
—Están quemándolas, están taladrando, y esto seguramente son intereses legalizados. Yo creo que todos los seres humanos tendríamos que ver las cosas más profundamente y no manifestarnos por los intereses tan materialistas, tan mezquinos, que revierten en contra del aspecto evolutivo del ser humano. Y que en realidad se está creando un gran daño planetario, pues creo que lo estamos pagando, y aún lo pagaremos más cuando esta ley de causación, de la que habíamos hablado antes… Y como veo que el tiempo se está marchando, voy a terminar y decir que las dos leyes anteriores están regidas por la ley de síntesis, que engloba todas las leyes que rigen los átomos y el universo. Podemos denominarla ley del fuego, producida por la fusión de los polos durante el proceso evolutivo de todas las cosas. Es decir, y aquí continuaríamos hablando de las leyes subsidiarias, que son muchas. Solamente vamos a enumerarlas porque ya no tenemos tiempo: la ley de química. La ley de progreso. La ley del magnetismo. La ley de radiación. La ley del calor. La ley de la gravedad. La ley de la afinidad. La ley de unión solar.
»Fíjate, si toda esta temática, que es inmensa dentro de las leyes del átomo y del hombre, la desarrollásemos, diésemos a medida de nuestras capacidades, estos pequeños conocimientos serían positivos para englobar y para que nosotros viéramos la vida desde un punto de vista más humano y científico.
»Creo que la temática es inmensa, que la temática es interesante, pero la realidad es que el tiempo es el que manda. Es el programa de radio, estamos condicionados por este aparatito que es el reloj. Yo solamente quiero terminar esto y despedirme hasta el mes de septiembre, y creo que en el mes de septiembre incorporaremos en este programa nuevos personajes, nuevas temáticas. Y decirles a todos ustedes que a lo largo de estos casi dos años, y falta poquito, los radioyentes habrán podido observar la cantidad de cosas, la cantidad de temas… que son ciento y pico de temas que se han ido sucediendo a través de estas conversaciones, a través de esta «Proyección 2000». Y siempre hay la esperanza de que las personas que de una manera han estado escuchando este programa, pues, habrán podido apreciar que de estos temas siempre nos puede quedar un poquito. Y que todos, absolutamente todos, y ustedes, sobre todo, que son los mayores protagonistas, los radioyentes desde las empresas, desde las oficinas o desde la casa, pues creo que hemos intentado lanzar algunas ideas, las cuales siempre han sido interesantes.
Presentador:
—Efectivamente, porque al fin y a la postre digamos que todos estos temas que se han tocado a lo largo de estos casi dos años se han encaminado, al menos, para esclarecer algún tipo de dudas y a tener esta pequeña luz en la oscuridad. Yo creo que, si un poco hemos conseguido, ya nos podemos quedar satisfechos.
»Pepe, felices vacaciones.
